Es tan sencillo amar a quienes nos aman, pero ¿Podrías amar a alguien
que te ha herido? Si te respondes que es difícil, tienes
razón.
Nadie te va a juzgar por no ser capaz de amar a quien solo sabe
herir; si te dijera
que el valor real está es servir y amar a tu enemigo ¿Qué dirías?
Amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos
Es deber nuestro procurar siempre hacer el bien a todo ser humano, es
difícil más no imposible. Hacerlo requiere que seamos humildes y «de buen corazón». Ésto además implica que de una forma u otra amemos a
nuestro prójimo como a nosotros mismos.
Amar al prójimo también está vinculado al amor y respeto que tengas por
ti mismo. Te preguntarás la razón y es ésta: es imposible dar a otra
persona lo que no tienes. ¿Has escuchado decir que «de la bondad del corazón habla la boca»? Pues es así, nadie puede ser bueno si no hay bondad en su corazón, y si no hay bondad en ti, es difícil que te puedas tratar bien y tampoco tratarás bien a los que te rodean.
No somos perfectos y de verdad a veces sentimos que no somos capaces
de tolerar ni por un segundo más a ese vecino que cada fin de semana
hace una fiesta que dura 12 horas. Es muy difícil apreciar a esa vecina
que te ha metido en problemas por sus comentarios mal sanos.
Pese a todo eso, si hay bondad en tu corazón, estamos seguros que si los
ves en problemas acudirás en su ayuda. La razón por la cual darás de ti
lo mejor que tienes a esas personas, es porque sabes que es lo
correcto. Sabes que no importa cuánto daño te hayan hecho, tu no deseas
para ellos ningún mal.
Hacer el bien tiene muchas caras
Todo el mundo da de lo que tiene, unos mucho y otros pocos, pero todos damos algo a quienes lo necesitan.
Se amable para alegrar el día de otras personas
Seguro te ha pasado que vas en la calle y una persona te desea los buenos días con una sonrisa en la cara, esto es un símbolo de amabilidad y te alegrará en día. Inténtalo, tal vez cambies un poco el ánimo de alguien que lo necesita.
Es muy agradable encontrar personas amables
en tu día a día, y de verdad que a veces un saludo o una sonrisa es
todo lo que necesitas para sentir el impulso de seguir adelante.
Una sonrisa, un saludo, ceder la silla a otra persona en el
transporte público, dar la mano a un anciano para que baje del bus o
pase una calle, todos esos gestos, por pequeños que parezcan pueden
hacer la diferencia entre un buen día y uno terrible
Hacer el bien solo requiere de que de verdad tengas la voluntad de
hacerlo, que no pretendas ganar un galardón ante un público que mire, sino
que el verdadero premio lo estás ganado para ti, para agradar y
para ser un ejemplo de vida.
Comentarios
Publicar un comentario