A menudo nos aferramos a viejas creencias y conductas, por inconsciencia, soberbia, desidia o tristeza. Revertir estas actitudes nos permitirá evolucionar.
Con frecuencia, las personas tienen dificultades para promover su desarrollo personal y afrontar con una solvencia creciente lo que ocurre en su entorno. A eso nos referimos con “resistencias al cambio” o de “cambiar sin cambiar nada”
Grandes y pequeños cambios
Si miramos atrás con la intención de observar nuestro proceso de desarrollo, veremos un itinerario de crecimiento paulatino sostenido en el tiempo, pero también constataremos notorios puntos de inflexión en nuestra trayectoria vital, momentos tras los cuales no hemos vuelto a ser los mismos.
A estas transformaciones las denominamos cambios de primer y de segundo grado.
- Los primeros –también llamados cuantitativos– son pequeñas y sutiles mutaciones, a simple vista imperceptibles e inconscientes, que vamos experimentando a diario.
- Los de segundo grado, o cualitativos, son los que se producen en virtud de experiencias drásticas provocadoras de crisis, que se resuelven finalmente por medio de alguna metamorfosis en nuestra forma de actuar o pensar.
5 pasos para despegar hacia una transformación completa
Un investigador colocó en un acuario una barrera de vidrio que lo dividía en dos. En una parte puso un pez grande y en la otra un pez pequeño. El pez pequeño era lo único que podía comer el pez grande, así que, lógicamente, trató de traspasar la barrera en reiteradas ocasiones para alcanzar su alimento.
Tras pegarse una y otra vez contra el obstáculo invisible, aprendió que era una tarea imposible y dejó de intentarlo. Entonces el investigador retiró el vidrio y le dejó vía libre, pero el pez grande tenía tan asumida su existencia que nunca volvió a atacar en dirección al pez pequeño.
El vidrio había desaparecido del acuario pero el pez había acabado creando una barrera de cristal en su instinto que le impedía actuar.
Si escarbamos en nuestras mentes, hallaremos que nosotros también tenemos nuestras barreras de vidrio; los obstáculos más difíciles de sortear se hallan en nuestras creencias y pensamientos. Y a menudo tales resistencias son las que ralentizan o impiden nuestro crecimiento y bienestar.
Con estas cinco acciones podrás vencer sobre ellas.
1. Sé modesto y medita sobre ti
Busca espacios de reflexión sobre los episodios recurrentes que tienen lugar en tu vida y que, si los observaras en otras personas, no te gustarían. Trata de poner tu mente en blanco para, luego, poder contemplar desde fuera tus formas de proceder o los rasgos de carácter que te gustaría superar o mejorar.
Pero, al mismo tiempo, identifica tus fortalezas y los recursos con los que cuentas para generar esas modificaciones que tanto deseas.
2. Imagina el camino
Busca la alegría en el cambio, visualiza con entusiasmo los hábitos nuevos que te gustaría adquirir. Sé concreto y selecciona uno o dos de los aspectos que consideres prioritarios o urgentes.
Proponte objetivos sencillos, específicos y realistas. Las abstracciones no ayudan a evaluar con objetividad si has conseguido una mejoría o no.
3. Ejercítate en el cambio
Practica las conductas que te has propuesto hacer
como generadoras de cambio. Este es quizá el paso más decisivo, puesto
que de nada servirá tu proceso de
transformación personal si no van acompañadas de su traducción en
acción.
Solo a través de pequeños actos reiterados irás adquiriendo nuevos hábitos de comportamiento y actitudes.
Cada cierto tiempo evalúa con detalle tu forma de reaccionar ante las situaciones que te habías propuesto modificar, centrando tu atención en aquellos casos que consideres que has administrado correctamente y cuyo modo de resolución se debe, por lo tanto, mantener y consolidar en el futuro. Pondera, asimismo, los aspectos que crees no haber controlado.
Otra de las claves del cambio es la reiteración. Solo insistiendo en tus actitudes adecuadas podrás consolidarlas y enraizarlas. Como
en tantas cosas de la vida, si una acción o proceso no se repite en el
tiempo, no pasará a formar parte de tu carácter y forma de proceder.

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