Todos tenemos creencias que nos limitan, nos impiden desarrollarnos o promocionar nuestra imagen profesional... y no son verdad. Detéctalas y podrás cambiarlas.
Tenemos creencias limitantes según el medio familiar en el que hayamos crecido; siempre serán más abundantes si hemos sido educados en un ambiente en el cual nos hemos visto obligados a defendernos.
Y si ha propiciado el miedo y se nos ha atacado con violencia o desvalorizaciones (“eres tonto” o “no serás capaz”), nos habrá sido muy difícil desarrollar la creatividad: nuestra energía se habrá centrado más en la supervivencia que en explorar capacidades y potencialidades.
Las creencias limitantes serán menos si hemos crecido en un entorno que nos ha hecho sentirnos seguros para responder a nuevos estímulos y seguir nuestros impulsos.
Solo somos conscientes de esta barrera cuando tenemos un deseo y no nos sentimos capaces de alcanzarlo ni de realizarlo. Ante esta situación, vale la pena identificar cuáles son las creencias limitantes que nos distancian de él.
Los indicios más reveladores son afirmaciones internas del tipo “no puedo”, “no soy capaz”, “esto no me lo merezco”... Tirando de ese hilo podemos identificar qué nos condiciona.
De hecho, aunque tengamos creencias limitantes, todos somos capaces de modificarlas, siempre y cuando estemos dispuestos a llevar a cabo un nuevo aprendizaje que nos permita despojarnos de ellas.
Basta de autocriticarnos y de negarnos. Ahora toca
revisar, reconectar, reconocernos y rediseñar nuestras vidas. Porque
muchas veces, nuestras necesidades y deseos más profundos están
escondidos bajo capas de negación. Los evitamos o los bloqueamos, en
muchos casos para no enfrentarnos a sentimientos que nos asustan.
Acéptate: lo agradable y lo desagradable
Para que el deseo genuino pueda surgir, hemos de aceptar tanto nuestras capacidades como nuestros límites,
lo agradable y lo desagradable. En la medida en que nos demos cuenta de
lo que somos realmente, sin estereotipos, nos acercaremos más a pedir
lo que necesitamos.
Encuentra ayuda
Para llegar a saber lo que necesitamos o queremos, a veces es necesaria la ayuda de otras personas o de un profesional. No nos creamos autosuficientes u omnipotentes y aceptémosla como una manera de poder crecer.
No te protejas, no te aísles
El ser humano necesita estar en relación con su entorno para
satisfacer sus necesidades. No podemos prescindir del contacto con
nuestro medio porque sería autodestructivo.
Muchas veces, para protegernos, renunciamos al contacto con los
demás, nos arriesgamos poco, nos aislamos y, sin embargo, la realización
de nuestros deseos pasa siempre por mejorar la relación con nuestro medio.
El simple hecho de aceptar que no podemos vivir solos y que necesitamos el contacto afectivo es un paso definitivo para no sentirnos aislados.
Tómate la vida presente como una emocionante aventura, disfruta del trabajo que tienes entre manos, aprecia las
pequeñas cosas que haces.
El mejor deseo es que podamos ir renovando nuestros deseos.

Comentarios
Publicar un comentario