Cuando baja la intensidad de la pasión inicial empezamos a conocernos realmente, sin el efecto de la droga del amor que nos nubla los sentidos. Es el momento de decidir qué vamos a hacer con esa relación.
Imagina tu vida con esa otra persona y sé realista
Normalmente no nos paramos a hacernos estas preguntas porque
damos por supuesto que después del enamoramiento viene el amor, y la
relación de pareja estable, pero no siempre se puede construir un
vínculo sentimental con alguien que deseamos mucho.
No siempre un compañero sexual puede ser un buen compañero de vida,
no siempre hay afinidad y compatibilidad: a veces la química surge entre
personas de mundos muy diferentes pero, tras la fiesta romántica inicial, se dan cuenta de que no les apetece formar equipo y construir un vínculo estable.
Cuando disminuye la pasión inicial, con más lucidez, comenzamos a ver
los defectos de la otra persona e, inevitablemente, nos decepcionamos.
Porque el amor romántico es una experiencia alucinógena que nos
altera la percepción y el raciocinio, que nos afecta un poco al sentido
común.
Si su forma de tratarte ha cambiado por la bajada de la intensidad, también merece la pena sentarse a hacerse preguntas y a pensar si merece la pena, si vas a divertirte, si la otra persona se siente libre a tu lado, si te sientes libre tú.
Una vez que apostamos por el amor, es más difícil salir de una relación, y
más daño nos hacemos los unos a los otros. Hay que pensárselo bien, y
en caso de duda, preguntar a nuestra gente si cree que hay condiciones
para que podamos formar pareja.
La mejor forma de evitar el sufrimiento es ponerse práctica cuando empieza a disminuir el enamoramiento. Ser realistas para auto-cuidarnos mucho: ¿vamos a pasarla bien en el caso de que decidamos empezar la relación?
Hay que cuidarse mucho a una misma porque empezar una relación
requiere de mucho tiempo, mucha energía, muchas emociones, y no siempre
hay condiciones.
Si ponemos en común con la pareja estas preguntas y ambas tenemos ganas de construir una relación de pareja, hay que ponerse a elaborar los pactos que se hacen cuando dos personas quieren compartir un trocito de sus vidas juntas.
Nos jugamos mucho cuando empezamos una relación. Por eso es tan importante cuidarnos con amor y elegir las mejores compañías.
Ahora si, pregúntate y decide:
- ¿Es posible construir una pareja y tener un proyecto de vida en común?
- ¿Compartimos el mismo modelo de pareja y la misma idea de amor romántico?
- ¿Tenemos las mismas ganas de estar juntos?
- ¿Cuál es mi nivel de compromiso? ¿Y el de la otra persona?
- ¿Sigue siendo divertido o va a la cosa tendiendo hacia el drama?
- ¿Me siento cuidada y querida?
- ¿Me siento correspondida?
- ¿Tendrá ganas de seguir la persona o se quedará por inercia?
- ¿Me gusta realmente la persona de la que me he enamorado? ¿La acepto tal y como es, con sus defectos y limitaciones?
- ¿Hay algo que podamos compartir aparte del buen sexo? ¿Me gusta fuera de la cama?
- ¿Puedo disfrutar del amor o voy a sufrir?
- ¿Voy a poder pactar para construir mi relación o tendré que conformarme con lo que me ofrezca la otra persona?
- ¿Hay alguna diferencia ideológica insalvable entre nosotros?
- ¿Qué cosas no me gustan de la otra persona? ¿Puedo aceptarlas sin problemas?
- ¿Albergo la esperanza de que la otra persona cambiará gracias a mí?
- ¿Me querrá la otra persona tal y como soy o querría cambiarme?

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